Todo ser creado por las manos del Rey del universo está llamado a una vida de adoración “¡Todo lo que respira alabe al SEÑOR! ¡Aleluya!"
(Salmo 150:6)
Cada hijo de Dios debe aprender a llevar una vida de adoración y temor hacia Él.
El ministerio de alabanza es una gran oportunidad para aquellos que:
1) Aman a Dios:
(“Te amo, Señor; tú eres mi fuerza.” Salmos 18:1 )
2) Se Deleitan en quien es Dios y como fruto de eso le cantan:
(“Te alabaré, oh SEÑOR, con todo mi corazón; contaré todas tus maravillas” Salmos 9:1)
3) Ponen sus talentos musicales al servicio de Dios:
(“¡Alábenle con toque de corneta! ¡Alábenle con lira y arpa! ¡Alábenle con panderos y danza! ¡Alábenle con instrumentos de cuerda y flauta! ¡Alábenle con címbalos resonantes! ¡Alábenle con címbalos de júbilo!” Salmos 150:3-5)
4) Son siervos prudentes y humildes a pesar de tener un ministerio visible.:
(“Que vivan con toda humildad y mansedumbre, con paciencia, soportándose unos a otros en amor” Efesios 4:2)
Si es lo que sientes que Dios te está llamando a hacer y quieres acompañarnos,
¡¡Únete a nosotros y guiemos a la congregación hacia el único digno de ser exaltado!!